martes, 2 de diciembre de 2014

EL ÚLTIMO VIAJE


Relato ganador del tercer concurso - Si las imágenes pudieran leerse.




                Me asombraba ver a mis hermanos embobados mientras contemplaban cómo un tren de juguete, sujeto a una vía circular, daba una vuelta y otra sin parar, sin ir a ninguna parte. Yo le quitaba los raíles cuando jugaba con él; lo dejaba serpentear por el suelo y esconderse por debajo de los muebles y hasta lo sacaba al jardín, pero un día desapareció sin saber cómo. 
        
                Desde entonces, he perdido todos los trenes. Pero me sigue gustando ir a la estación. Suelo caminar por los andenes envuelta en la melancolía que acompaña a las despedidas. El humo blanco que escupe la cabeza de la locomotora, es como un incienso que acompaña mis plegarias y me hace creer que, algún día, una mano tendida me invitará a subir a esos vagones en un viaje sin regreso.
                                                
                                                    
                                                           Mar Lana







(Publicado en la Revista de Verano de Escritores en Red de 2016)