viernes, 29 de noviembre de 2013

"La letra pequeña" (Microrrelato)



La letra pequeña

Malhumorado, encendí la pantalla de mi inseparable amigo el portátil. No quería acercarme a la nevera. Mitigué mis frustraciones mediante un buceo de horas por los infinitos bits de información de las redes sociales y comerciales. Cuando ya estaba anestesiado de ver tías estupendas, un parpadeo luminoso llamó mi atención: ¿Quieres comprar la chica de tus sueños?, rezaba el anuncio. “¡Pues claro!”, pensé al darle a la tecla. Y ahí estaba: rubia, exuberante, con una sonrisa que parecía querer comerme entero. Un recuadro al pie indicaba: “Iniciar la compra”. ¿Qué compra? Pero ¿es que se vendía semejante exquisitez? Pues así era; estaba escrito bien claro al lado del precio. Pulse aceptar y esperé con nerviosismo. Pasaron dos días.
—Firme aquí, por favor —dijo el repartidor mientras apoyaba una caja alargada en la pared. Al abrirla, una enorme pepona siliconada me miraba expectante con la boca abierta como un túnel.


                                                                                                                          Mar Lana