domingo, 1 de junio de 2014

La mano amiga



                                                      La mano amiga

           Mis lugares preferidos son los patios de recreo, porque impera en ellos una realidad paralela que arrincona silencios y rutinas, y ensalza el entretenimiento. Inmersa en el barullo de la gente, siempre supe cuándo alguien me observaba. Y ese alguien, con frecuencia, tendía generoso su mano para enseñarme a jugar. Fui una adicta a aquellos apoyos protectores que me ayudaron a crecer. Ahora me encuentro en el último recreo y otra mano, diferente y desinteresada, orienta la mía. No sé a quién pertenece, pues su dueño se esconde prudente tras las sombras de palabras escritas, aunque percibo que se aleja silenciosa para que no me dé cuenta de su ausencia. ¿Pensará que debo jugar sola? El patio enmudece. Se queda vacío.


                                                                                                 Mar Lana